miércoles, 30 de septiembre de 2009

Reinaldo y el Mar

Mar

Ya no tenemos mar,

pero tenemos voz para inventarlo.

no tenemos el mar,

pero tenemos mares que no podremos


olvidar:

el mar encrespado de la cólera

el mar viscoso del destierro,

el fúlgido mar de la soledad,

el mar de la traición y el desamparo.

No tenemos el mar,

pero tenemos mares.

mares repletos de excrementos,

mares de gomas de automóviles

donde empecinadamente deriva un esqueleto

(las falanges aún aferradas a la cámara

y el fragor de la metralla en el oleaje ).

No tenemos el mar,

pero tenemos mares.

mares de inescrupulosos traficantes,

mares de esbirros disfrazados de bañistas

y profesores que comercian con el crimen,

mares de playas convertidas en trincheras,

mares de cuerpos balaceados

que aún retumban en nuestra memoria salpicándola.

No tenemos el mar

pero tenemos náufragos,

tenemos uñas, tenemos dedos cercenados,

alguna oreja y un ojo que el ahíto tiburón no quiso aprovechar.

tenemos uñas,

siempre tendremos uñas

y las aguas hirvientes de las furias,

y esas aguas, las pestilentes, las agresivas aguas,

se alzarán victoriosas con sus victimas

hasta formar un solo mar de horror, un mar unánime

un mar

sin tiempo y sin orillas sobre el abultado vientre del verdugo.

Reinaldo Arenas

(Nueva York, noviembre de 1983)

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Baúl


Estoy buscando la manera

de esconder tu nombre

en el cajón de los recuerdos

deseando no abrirlo jamás

para que no rueden las lágrimas

ni las culpas ni los pesares

Busco la manera
de derrumbar los muros
que encierran tu silencio
de acercarme a ti
en un sueño confuso
de juegos a hurtadillas

Sigo buscando la manera
de silenciar las voces
que me despiertan en la mañana
gritando tu nombre
la manera que me lleve
lejos tan lejos
que mi voz no pueda tocarte

Te dejo en el baúl
en el viejo baúl de madera
encerrado, inerte
para que tus recuerdos
no me sigan despertando en las noches
para que tu voz
no me siga consumiendo en pesares
para que tu recuerdo
muera en el olvido

viernes, 18 de septiembre de 2009