jueves, 3 de febrero de 2011

Baby, it´s cold outside


El frio me sigue congelando el alma
la nieve sigue cayendo en la ventana
-abro la ventana- mi rostro se congela
salgo a la calle en busca del último rayo de sol
-Hay sol afuera- pienso
Sí, los días de sol son los días más fríos
un espejismo, murmuro
sol, frío
es casi lo mismo.

Hay un extraño resplandor
sigo mirando a través de la ventana
ya no hay sol de nuevo
hace dos meses no veo el cielo azul
no veo las nubes
ni pájaros.
Bueno, miento
sí he visto pájaros
he visto cuervos volar alrededor de los árboles desnudos
me atemoriza su canto
prefiero escuchar a las gaviotas
volando alrededor del mar
de la playa de arena blanca
Mi piel está hecha de sol
el frío aumenta mi silencio.

Volveré a dormir
esperando que al despertar
esté el sol afuera
pero al contrario
pueda irradiar mi rostro
pueda calentar mi espíritu
y no vuelva a caer en el engaño
que los días de sol, significan días congelados.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Esqueletos



Y ya a los árboles se le ven los huesos.
El pasto, en la mañana tiene un velo blanco.


El verde ya no existe,
ni el rojo
ni el amarillo.
Por lo menos no en los árboles
ni en las hojas

Ahora todo es negro
el esqueleto del viejo árbol
las nubes azules casi negras
negro, negras, negro
los huesos
el vientre
el silencio

El árbol, el árbol
desnudo, muerto
el árbol espera el invierno
él arbol espera lo blanco
lo diáfano
ya no tiene un velo mundano en su rostro
ya está el espiritu
el esqueleto
blanco.

domingo, 31 de octubre de 2010

Around, around, around the world

Aprendo de la soledad.
Aprendo a mirarme en el espejo y ver el reflejo de alguien que permanece,
alguien estático, alguien que aprende a caminar por sí solo...

Aprendo que cada minuto es un regalo y que suspirar siempre es mejor que respirar.

Aprendo a caminar y a ver solo dos huellas detrás, aprendo que el viaje
hace a la persona y que a veces, sólo a veces el trayecto es mejor recorrerlo uno mismo.

Aprendo que a través de las letras los demonios quedan atrás y que, por medio de ellas, al menos, por un segundo puedo ser feliz.

Aprendo a mirar por la ventana y ver que la luz del día cambia de acuerdo al cristal con que se mire.

Hoy, ya no hay hojas en los árboles, hoy no hay viento ni lluvia. Hoy hay letras y un invierno que cada día se va instalando más y más en el corazón. 

jueves, 14 de octubre de 2010

Cuando habla el silencio...

Y si el silencio pudiera hablar, diría que se siente solo.
Que cada partícula de viento es un recuerdo y que estando tan lejos de casa, casi imperceptiblemente puede oir la voz de papá a través de los barcos suspendidos en el lago, puede oir la risa de papá a través del canto de las gaviotas.

Hoy más que nunca, el silencio añora estar en casa, recorrer los pasillos, sentir que nunca se ha ido. Hoy es el día de la nostalgia, hoy, el silencio le da un espacio a las lágrimas, lejos de los incautos...

martes, 28 de septiembre de 2010

Y aquí estoy


Después de un tiempo escribo de nuevo desde otro auto-exilio, desde otra distancia, distante por supuesto de mi país. Hace 25 días salí de Colombia y una eternidad se siente en mi vientre cada vez que añoro fragmentos de situaciones, fragmentos de amigos y de familias.

Después de 25 días me encuentro en lejanas tierras tratando de bloquear el frío que congela mis manos, congela mi rostro, congela mis sueños. Desde estas lejanas tierras intento describir lo que pasa por mi cabeza, lo que pasa por dentro, tantas emociones juntas como una montaña rusa de esas que parecen no tener fin.

Quisiera extrañar sin lágrimas en mi rostro, quisiera añorar y sentirme de nuevo en casa... aquí me siento extraña, me siento una partícula de viento, de aire, una ceniza en medio de un desierto árboreo... Estoy llena de puntos suspensivos, de momentos congelados, estoy aquí ahora y no sé dónde estaré mañana, estoy aquí ahora, después quién sabe.

jueves, 26 de agosto de 2010

A Mambrú y a Magritte


Después de un silencio casi absoluto, regreso con este poema simple pero feliz.


Dormí, dormí que yo te cuido el sueño
Vos ronroneá mientras paso mis manos por tu cuello
Vos ahí, tan tendidito, tan acostadito, dejándote arrullar por el sonido de la lluvia
Que cae, lenta y perezosa sobre el pasto verde-azul

Es que sos, al atardecer, pantera incesante
Felino inquieto que juguetea con las ramas que caen del árbol
Las ramas que te cuidan cuando el sol no te deja ver el horizonte
Sos, ahí, tan dormidito, un silencio inconcluso

Y luego te despertás
Y con tus cascabelitos avisás que estás aquí, que no te vas a ir
Que llegaste para quedarte, y que, a pesar de la lluvia
Estarás aquí, a mi lado, ronroneando
Haciéndome sentir viva, acompañada.

Y es que vos, animal místico
Que por las noches salís a mirar la luna
A buscarla y consentirla
A maullarle, a amarla en silencio

Luego regresás y volvés a dormirte
Ronroneando, sonriendo
Esperando a que sea el alba de nuevo
Para salir a cazar mariposas y sueños

martes, 22 de junio de 2010

Apátrida


Me duele el olvido, ahora más que nunca resuena en mi cabeza el olvido que seremos, la historia escrita con sangre pasará a ser nada más que un rumor, un eco de lo falsos (¿positivos?) que nos volvimos, de lo incongruentes e injustos, en los seres egoístas, mezquinos e individualistas que emergen sin nombre de un pasado histórico que no perdona y que ahora, tantos miles de años después, resuenan como la patria boba, que no merece estar escrita en mayúscula si me perdonan los incautos.

Hoy escribo desde el dolor, escribo con dolor de patria, con dolor de olvido, con el dolor de las madres de los hijos asesinados injustamente, con el dolor de la impunidad, con el dolor de macondo que no quiere ser transformado y sus habitantes tampoco. Nos acostumbramos a la violencia, a la guerra, a la sangre, no queremos ser educados, ¿Para qué? Nos volvimos expertos en cambiar las cosas de nombre, en perder la capacidad de asombro, ya no nos estremece ver un muerto más en el noticiero del medio día, igual segundos después van a las noticias de farándula, así que, ¿qué más da? , un muerto más, un muerto menos. En el país del sagrado corazón los muertos desaparecen en segundos, no solo desaparecen físicamente , desaparecen de nuestra mente de inmediato, ya hablar de sangre no es nada que perturbe, ya es el pan de cada día, ya está en el diálogo cotidiano : Otra vez los indígenas marchando? Que vayan esos policías fuertes y valientes a acabarles la guachafita! Y de repente 10 indígenas asesinados y la gente aplaude, aplaude porque ahora puede viajar libre por la carretera panamericana sin terroristas de por medio. Es que, que tal esos indígenas! Reclaman unos con indignación! Dizque reclamando tierras a estas alturas! Pero claro, como les van a dar tierras, no, ellos merecen estar en los semáforos pidiendo plata y no en sus campos cosechando, viendo los ciclos lunares, enseñándoles a sus hijos a crecer libres y en paz con la naturaleza.

No, nada de eso importa ya, ahora pesa que cada quien tiene lo que se merece, y Colombia no merece un gobernante honesto, que no vaya con la corrupción, que no le guste la paz, ¿Para qué? a Colombia lo que le gusta es la sangre, el horror, el olvido… nada más.

Bueno, pero llegó el momento de hablar por mí, yo no pertenezco a esa Colombia que olvida, yo sé que es la masacre de Mapiripán, yo sé de las masacres de San José de Apartadó, yo sé que las tan mal llamadas "chuzadas" no son chuzadas sino espionaje, yo sé que los jóvenes asesinados no son "falsos positivos" son crímenes de estado... yo no olvido a Jaime Garzón, yo no olvido las injusticias, yo no olvido y por eso no voté por Juan Manuel Santos. Usted, olvidó?