domingo, 4 de octubre de 2009

"Deja la vida volar"


Te vas
en busca de palabras
de libertad
en ecos
perdidos de ayer

en pasos recogidos de exilios impuestos

Te vas y tu voz
sigue retumbando en el infinito
como mariposa volátil
como un pájaro libre

Nos enseñaste
con tu voz taciturna
que sí se puede gritar
y se pueden extender alas de libertad
en tiempos de guerra

Allá, con tus zambas
con tus poemas y canciones
los ecos de tus palabras seguirán gritando
hasta un próximo amanecer
cuando al fin podamos ser libres

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Reinaldo y el Mar

Mar

Ya no tenemos mar,

pero tenemos voz para inventarlo.

no tenemos el mar,

pero tenemos mares que no podremos


olvidar:

el mar encrespado de la cólera

el mar viscoso del destierro,

el fúlgido mar de la soledad,

el mar de la traición y el desamparo.

No tenemos el mar,

pero tenemos mares.

mares repletos de excrementos,

mares de gomas de automóviles

donde empecinadamente deriva un esqueleto

(las falanges aún aferradas a la cámara

y el fragor de la metralla en el oleaje ).

No tenemos el mar,

pero tenemos mares.

mares de inescrupulosos traficantes,

mares de esbirros disfrazados de bañistas

y profesores que comercian con el crimen,

mares de playas convertidas en trincheras,

mares de cuerpos balaceados

que aún retumban en nuestra memoria salpicándola.

No tenemos el mar

pero tenemos náufragos,

tenemos uñas, tenemos dedos cercenados,

alguna oreja y un ojo que el ahíto tiburón no quiso aprovechar.

tenemos uñas,

siempre tendremos uñas

y las aguas hirvientes de las furias,

y esas aguas, las pestilentes, las agresivas aguas,

se alzarán victoriosas con sus victimas

hasta formar un solo mar de horror, un mar unánime

un mar

sin tiempo y sin orillas sobre el abultado vientre del verdugo.

Reinaldo Arenas

(Nueva York, noviembre de 1983)