jueves, 4 de diciembre de 2008

Cuántas, cuántas

¡Cuántas lágrimas
Habrán de escurrir mis ojos!
Mi cuerpo desgastado
Las arrugas incipientes

Cuánto dolor pasará
Por este lugar
Tan ajeno, tan involuntario
Tan distante

Cuánto dolor, cuánta angustia
Cuánta incertidumbre
En un cuerpo
Que lentamente deja de pertenecerme

Espejismo

Sentada al borde del precipicio
Una mariposa risueña me mira
Esbozo una sonrisa y huye

Rato después una mariposa infeliz
cansada, desorbitada posa sus
patas azules sobre las cenizas del viejo cigarrillo

Al caer la noche, se unen
se miran, vuelan por caminos distintos…
Revelan su desnudez en el ocaso
mueren en la noche, con las alas fatigadas y los labios resecos

Así, un día en la vida
de la mariposa que me mira
y ya no sonríe

Alicia Amattí

domingo, 23 de noviembre de 2008

Reinaldo Arenas

No es el muerto quien provoca el estupor

No es el muerto quien provoca el estupor
es la sorpresa de ver cómo olvidamos
su propia muerte, nuestro gran dolor.
Queda el muerto, nosotros nos marchamos.

No es el muerto, no, quien se retira.
Somos nosotros que vamos discutiendo,
sobre el cadáver que mudo nos mira,
la posibilidad de seguir sobreviviendo.

Cuando en la memoria al muerto divisamos
(juegos del tiempo, macabro escandiador)
no es pues al muerto a quien estamos viendo:

Somos nosotros que tétricos quedamos
al ver cómo miramos sin horror
al que en el gran horror se va pudriendo.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Ausencias


Deben ser los meses, o mi aparente desconocimiento de las situaciones... el guardarme el dolor y postergarlo hasta creer que algo nunca pasó, así es menos doloroso, más lento pero menos doloroso o al menos así lo pensaba... ¡Cómo duele recordar! Cómo duele pensar en las ausencias y que éstas regresen como recuerdos vivos, como si todo eso que pasó por mi vida alguna vez, reiterara que ya no está, que se fue y que debo afrontarlo, como se afrontan las pérdidas de todo tipo... Duele, recordar duele, más si lo que se vivió se piensa con amor... los extraño, los extraño y odio el transcurrir de los meses, porque aun, de alguna manera sigo esperando algo que los traiga aquí, hasta mi, y pensar que todo esto no fue más que un mal sueño... Donde quiera que estén ... los extraño y los quiero aquí, conmigo...






De tu ausencia
solo puedo restar lágrimas

Sumar penas

Ahogar silencios.


De tu ausencia solo puedo dividir suspiros

Aumentar Tristezas

Asfixiar mi alma.

Solo de tu ausencia queda el vago recuerdo

De lo que alguna vez fue

Y el viento recordó libremente

En lo más profundo del corazón.


De tu ausencia queda mi desconsolado espíritu

Enfermando mis noches

Enlutando el alba

Recorriendo mi cuerpo.


De tu ausencia, mi espectro inmortaliza

Evoca suspiros, y entrecorta mi respiración

Mis miradas se pierden

Y las mariposas se convierten en humo.


















lunes, 27 de octubre de 2008

Monique


Sin tanto preámbulo, sin prólogos ni epílogos, así sos vos, medio ausente, taciturna, pero de alguna manera reflejando esas cosas que casi nadie se atreve a decir... Sabés lo mucho que te extraño, y lo mucho que extraño también esas charlas nocturnas, pero sé, que siempre, y de alguna manera estás presente.
Te quiero mucho Monique, y de verdad me alegro que estés así, tan feliz :).
Pd: El retrato lo dibujó ella, Monique.
Y como hace rato mi bloqueo creativo sigue en pie y no hago más que recordar viejos poemas, acá me tomo el atrevimiento de regalarte uno de Cristina Peri Rossi.
CONDICIÓN DE MUJER
Soy la advenediza
la que llegó al banquete
cuando los invitados comían
los postres
Se preguntaron
quién osaba interrumpirlos
de dónde era
cómo me atrevía a emplear su lengua
Si era hombre o mujer
qué atributos poseía
se preguntaron por mi estirpe
“Vengo de un pasado ignoto –dije-
de un futuro lejano todavía
Pero en mis profecías hay verdad
elocuencia en mis palabras
¿Iba a ser la elocuencia
atributo sólo de los hombres?”
Hablo la lengua de los conquistadores
es verdad
pero digo lo opuesto de lo que ellos dicen.
Soy la advenediza
la perturbadora
la desordenadora de los sexos
la transgresora
Hablo la lengua de los conquistadores
pero digo lo opuesto de lo que ellos dicen.

jueves, 23 de octubre de 2008

Momentos de Martín


Hace algunos años (no muchos) nos dedicamos a recorrer las calles de Cartagena... ahora los recuerdos se agolpan y la poesía , como siempre, cómplice de nuestros días, viajes... Te amo Martín.



Amiga, ves sobre las olas
una sombra casi inerte,
rendida, sin luchar.
Esa, antes fue mi alma.
Esa, ahí en el mar.

En esa nube de sal,
esa que la brisa hace hostil y violenta,
en ella se aleja mi alma.
se eleva y muere sin más.

Ven, estréchame en tus brazos
que allá, por esa calle solitaria,
en alguna parte, cerca de aquel farol,
mi alma se ha ido dejándome solo.
Tú no me dejes nunca…
Por favor.

(Getsemaní, Cartagena de Indias, Enero 27 de 2006)
Martín Elias Morales

lunes, 20 de octubre de 2008

América Mestiza

"Primero estaba el mar. Todo estaba obscuro. No había sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas. Sólo el mar estaba en todas partes. Así, primero sólo estaba la Madre. Se llamaba Gaulchováng.

La Madre no era gente, ni nada, ni cosa alguna. Ella era Aluna. Ella era espíritu de lo que iba a venir y ella era pensamiento y memoria. Así la madre existió sólo en Aluna, en el mundo más bajo, en la última profundidad, sola."

Lo anterior es el himno de la creación según los Kogis, todo esto lo he encontrado en la América Mestiza de William Ospina, que precisamente viene a recordarme y a recordarnos que la América que conocemos no debería ser la que se vió a través de los barcos españoles, la América es más que eso, y lentamente la estamos atropellando. Los indigenas reclaman lo que les pertenece, la tierra , sólo le piden al gobierno lo que es justo y el gobierno los asesina, los calla, los atropella. La Madre tierra observa silenciosa, mientras que las manos del dictador, ahorcan los vestigios de lo que nos va quedando, una cultura olvidada, oxidada, que dejamos a un lado, permitiendo los atropellos del gobierno a ésta gente, a nuestros ancestros. ¡No a la violación de los derechos de los indigenas! ¡Sí a lo que les pertenece y lo que reclaman! Abramos los ojos por favor! todos debemos salir a marchar porque mucho de lo que somos se lo debemos a ellos.


Pd: Recomendadísimo el libro de William Ospina "América Mestiza"